BARRERAS ARQUITECTÓNICAS

Aquilino González Álvarez

Estamos metidos de lleno ya en este año europeo del discapacitado, donde en todos los foros se debaten propuestas de integración, donde se exponen proyectos destinados a poner coto a la desigualdad tan manifiesta en que nos encontramos frecuentemente, donde en definitiva se esta hablando mas que nunca hasta ahora de la situación de los discapacitados. Nosotros, desde Auxilia-Lugo , como colectivo que agrupa a personas con distintas discapacidades, y a través de estas líneas queremos compartir con los lectores, nuestras reflexiones sobre la situación actual del problema de las barreras arquitectónicas, algo que condiciona nuestra vida diaria, que limita cuando no anula, nuestro derecho al libre desarrollo a las mas elementales actividades.

Han cambiado mucho las cosas en estos últimos quince años, Desde Agosto del año 1997 tenemos una ley autonómica de accesibilidad, desde ese mismo año tenemos también una ordenanza municipal sobre supresión de barreras arquitectónicas. Tenemos suficiente legislación (..que no se cumple) y sin embargo para muchos de nosotros todavía salir de casa a tomar un café se puede convertir en una aventura que nada tiene que envidiar a las de Harrison Ford en busca de su Arca Perdida.

Les invito, a que por un momento, intenten ustedes mentalmente sentarse en una silla de ruedas e intenten imaginar sus itinerarios diarios, sus desplazamientos mas triviales y habituales...imagínense yendo a tomar ese simple café...... como subirían el bordillo de la acera, que al cruzar la calle aparece ante ustedes, como al rebasarla tendrán que cuidar no quedarse atrapados con las ruedas en el vaden, que para que bajen los pluviales, tan “inteligentemente” a muchas les dejan. Por supuesto, ustedes deben ser ágiles y rápidos, pues el trafico es denso y créanme, aunque sea paso de peatones...no se fíen ustedes (Por supuesto presupongo que ante esa rampa que nos dará acceso a la acera que nos llevara a nuestro destino no habrá ningún coche aparcado, lo que les obligaría a tener que ir por la calle entre el ir y venir de coches, donde ustedes serian los más frágiles). Probablemente la acera por la que usted vaya no sea muy ancha y siempre se encontrará a alguien que aparca”solo dos minutos para recoger algo” y mete la mitad del morro del coche en la acera. Puede ocurrir también que se encuentre que están arreglando la fachada de un edificio y tenga que ejercer de saltimbanqui entre el borde de la acera y las vallas que señalan la obra. Pero ustedes para ese momento ya serán avezados usuarios de la silla, nada les ira sorprendiendo y llegarán a su destino, la cafetería elegida. Cuando usted ya piensa que puede cantar victoria se encontrará con otro problema, ¿como poder acceder dentro del local?, si tiene un escalón alto y la puerta además de ser pesada, esta cerrada (que será lo habitual, no piense que soy excesivamente agorero), pues tendrá que armarse de paciencia y esperar que alguien se acerca y le abra la puerta y por supuesto pinze su silla y le ayude a franquear la entrada (..¡ojalá no llueva ese día!). Pero ya usted por fin podrá tomarse su café, aunque espero que no tenga necesidad de ir al baño, pues entonces si que lo tendrá usted muy difícil ¡hay que mentalizarse de no tener necesidades fisiológicas!, lo mas probable que usted no encuentre ningún baño adaptado.

Con este paseo que les he propuesto, les he querido hacer ver, que aunque se ha avanzado mucho en esto últimos años, las barreras siguen estando ahí y no nos afectan solo a las personas que tenemos una discapacidad. Las personas ancianas, las madres paseando a sus bebes..todos en un momento dado somos dependientes de los caprichos urbanísticos.

En Auxilia, entendemos que hay mucha lucha todavía por delante y tenemos muy claro que esa lucha contra la completa eliminación de las barreras arquitectónicas es un objetivo prioritario e irremplazable , entendemos que un bordillo mal hecho o una rampa demasiado pendiente puede ser lo que separe la libertad de la integración, entendemos que nada puede limitar nuestro derecho a poder pasear, a poder desplazarnos sin trabas a nuestro lugar de trabajo, a poder.. en definitiva, desarrollar una vida plena y libre como la de cualquier persona no discapacitada. Esta lucha, no depende sólo de nosotros, depende de las autoridades, que agarren por fin el toro por los cuernos y se impliquen de lleno en ello. Depende de los técnicos que aporten soluciones, depende de todas las personas que aportando su trabajo y su sensibilización, nos ayuden a erradicar este problema, para que por fin podamos salir de casa tranquilamente, sin necesidad de aventuras y piruetas y sin previamente tener que descartar locales o lugares....por que no podemos llegar a ellos.

Aquilino González Álvarez

Auxilia-Lugo

 
   
   
   
 
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