DESDE LA CARCEL DE TEIXEIRO PARA GALICIA

El Progreso

Realmente no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos. Este pensamiento adquiere más fuerza que nunca si lo analizamos desde la cárcel. Conceptos como libertad, familia, amor, cariño o amistad, suben a un nivel mucho más profundo en el fondo del corazón de cada uno de los presos que, viviendo día a día una condena, anhelan todo aquello con lo que siempre han soñadoPero todo sueño lleva implícito un sufrimiento, y el mayor de todos es el perdón, no el de la sociedad, sino el de uno mismo que, junto con el arrepentimiento, forman el primer paso para el cumplimiento de una pena. Somos dos presos que en su momento cometimos sendos delitos, que aunque en apariencia distintos, en un análisis más detenido, conllevan cierta semejanza: el dinero fácil. Y ese fue el mayor error de nuestra vida. Toda acción provoca una reacción. El trabajo, la constancia, el esfuerzo y la honradez provoca un grado de satisfacción, que durante un espacio de tiempo no nos dimos cuenta. Y, ¿cómo perdonarnos tal equivocación?, ¿ cómo explicar a nuestras mujeres e hijos que el sufrimiento infligido por nuestros actos les perjudica directamente a ellos? Y los más importante, ¿cómo educar a unos hijos cuando en su infancia sólo quieren imitar y parecerse a sus padres?, y sobre todo, asumir la responsabilidad que los defectos de nuestros hijos, son nuestros errores como padres. Todas estas preguntas adquieren desde aquí un significado muy especial, y cuando tengamos todas las respuestas, habremos cumplido parte del fin buscado con la reclusión. Otro aspecto buscado, es el compromiso personal y con la sociedad de no volver a cometer los mismos errores, como medida preventiva, que garantice un equilibrio de paz y tranquilidad a una sociedad cada vez más deseosa de felicidad. Llegado a esta conclusión, sólo nos queda esperar y recuperar un hábito al trabajo y al esfuerzo, siempre acompañado del mayor de los respetos a los demás. Y esto los hemos adquirido en los talleres productivos de esta prisión. Hemos empezado desde el puesto más insignificante, ocupando en la actualidad los puestos de encargados, lo que una vez más nos ha demostrado la teoría de que las cosas bien hechas dan su recompensa. Ya por último, nos queda pedir perdón a la sociedad en general, y aprovechar esta ocasión para hacer un llamamiento a los ciudadanos. Un llamamiento encaminado a que nos den una oportunidad de volver con ellos, de volver a ser parte de ellos y sobre todo que nuestro paso por la cárcel, no sea un lastre que no nos permita levantarnos en un futuro, que ojalá, sea cercano. También queremos desde aquí, agradecer el trato dispensado por esos funcionarios, que son algo mas que vigilantes, esos funcionarios que su humanidad, compromiso e implicación en nuestros problemas personales, hacen que nuestra estancia en este centro sean mucho mas llevadera, y que jamás perdamos la esperanza de ser todos y cada uno de nosotros un poco mejores.

C.G.M y A.N.C.

 
 
 
   
   
   
 
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